LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN EN ESTE DEPORTE.
El motociclismo deportivo se ha convertido en un deporte de elite, que mueve muchos millones de euros cada año y del que viven cientos de profesionales que han encontrado, en el, un hueco económico del que sacar un sueldo digno, montar un pequeño negocio o dar el gran pelotazo.
Y en medio de esos profesionales, en el centro alrededor del cual gira toda esta industria, unos jovencitos que para nada están preparados profesionalmente para ejercer un trabajo, que además es de alto riesgo y que consiste en subirse en una moto y llevarla al limite durante 20, 30 o 40 minutos.
En otros deportes de elite, como el fútbol, el tenis o el golf, en los que apenas hay riesgo físico para sus deportistas, la formación ocupa un lugar importantísimo, hasta el punto que a nadie se le ocurre, ni siquiera, intentar llegar a la elite de esos deportes sin contar con la ayuda de entrenadores profesionales, muy bien preparados, que se ocupen de formarlos deportivamente.
Me extraño muchísimo cuando Giorgio firmo por el equipo Derbi, con solo catorce años y nadie hizo una sola pregunta sobre cual había sido su formación, cual era su preparación física u otros detalles que a mi me parecian importantísimos y de los que yo no hubiese dejado de enterarme, si fuese el responsable de un presupuesto de cuatro millones y medio de euros para una temporada del Mundial.
No entendí tampoco como se podía poner el resultado del trabajo de tantos ingenieros y técnicos superprofesionales y que tantos millones de euros había costado, debajo del culo de un niño de solo 14 años, sin antes informarse hasta de la hora a la que se iba a dormir.
Luego vi que todos los equipos funcionaban así, fichando, probando y desechando nuevos pilotos, hasta que alguno hacia sonar la flauta, naturalmente, por la mas pura de las casualidades.
Parece que aquí todo se limita a tener mas y mas presupuesto, un dinero que permita poder “comprar” lo que se considera mejor, ya sea técnicos, material o pilotos y luego poner toda la esperanza y quizás alguna velita a algún santo, en que suene la flauta, por casualidad.
Lo peor de todo es que esa idea de tener el mejor presupuesto también se ha trasladado a las capas mas bajas de este deporte, a la competición entre niños, alevines, juveniles y cadetes. Y todos los esfuerzos van en esa dirección: conseguir dinero.
Mientras tanto la formación sigue olvidada de la mano de Dios.
Y para justificar los resultados de los pilotos mejor formados, se recurre a las mismas tonterías de siempre: es que ese tiene dinero, es que ese tiene presupuesto, es que ese tiene una moto mejor, es que ese tiene mucha suerte.
Y se olvidan de una cosa muy importante: casi todos los pilotos españoles que triunfan en el Mundial son de familia media o humilde, precisamente los que mas triunfan.
Publicado por Chicho Lorenzo, el 30/10/2009 a las 23:04
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