Tantos km y tan poco tiempo
Una trx por aqui y una por alla
Hemos vuelto
Tres años y ocho meses. Por fin, la salida en toda regla. A las ocho de la mañana ya me enfundaba el equipo que previamente había desempolvado. Como hace un poco de rasca saque el equipo de cordura que la última vez que salió de casa fue para esquiar el año pasado. Lo guantes sí que eran nuevos, por lo que todavía hay que adaptarlos. Son las nueve de la mañana y ya ronronea la nena, sabe lo que le espera. Un poquito de gasolina para que no se nos pare y para el punto de reunión.
Con el motor en su temperatura ideal salimos por la ronda (A 80 KM/H) dirección costas del garraf. De momento es bastante desesperante, en coche no se hace tan pesado ir tan lento por culpa de los radares, pero la alegría no disminuye. Por fin salimos de la autopista y llegamos a la carretera de la costa, pero tampoco pinta bien, mucho tráfico, yo voy dando paso a todo motorista que va más rápido que yo, tengo que habituarme a tomar curvas y no me gusta molestar; cosa que la cantidad de ciclistas que no respetan ninguna norma de circulación no hacen. Bueno conseguimos deshacernos de ellos y allí vamos… mas ciclistas provocando caravanas, casi se llevan a uno por delante al pelearse para poder pasar. Esto pinta mal, así que a la primera posibilidad legal adelantamos y nos escapamos seguidos de una nube de motoristas detrás de nosotros. Les doy paso para intentar luego seguir su ritmo pero sigo muy verde, bueno con paciencia. Llegamos a Sitges y todos paran en la gasolinera que se usa como punto de reunión, todos menos nosotros que aprovechamos que no hay tráfico para continuar hacia Tarragona para ir almorzar. Ahora sí que es otra cosa, una carretera más amplia y curvas más abiertas que son más de mi gusto. Llegamos por fin al lugar donde nos espera una buena costillada que es mano de santo para quitarnos el frio. La idea era almorzar y volver para casa pero nos vamos animando y decidimos ir a comer unos caracoles en Ponts. Qué buena idea, un tramo de carretera maravilloso el cual no recordaba. Nos presentamos en el susodicho pueblo en un tris. Vaya caracoles que maravilla.
Ya con el estomago a punto de reventar decidimos volver ya para casa, que por esas zonas la humedad es abundante y no queremos sustos en la carretera. Y así y sin ningún sobresalto llegamos a casa. Es el fin de un día perfecto; un día el cual llevaba mucho tiempo anhelando. Me queda mucho por practicar para coger el feeling con mi nena, pero poco a poco. El domingo que viene probaremos de nuevo… pero eso es otra historia.
Con el motor en su temperatura ideal salimos por la ronda (A 80 KM/H) dirección costas del garraf. De momento es bastante desesperante, en coche no se hace tan pesado ir tan lento por culpa de los radares, pero la alegría no disminuye. Por fin salimos de la autopista y llegamos a la carretera de la costa, pero tampoco pinta bien, mucho tráfico, yo voy dando paso a todo motorista que va más rápido que yo, tengo que habituarme a tomar curvas y no me gusta molestar; cosa que la cantidad de ciclistas que no respetan ninguna norma de circulación no hacen. Bueno conseguimos deshacernos de ellos y allí vamos… mas ciclistas provocando caravanas, casi se llevan a uno por delante al pelearse para poder pasar. Esto pinta mal, así que a la primera posibilidad legal adelantamos y nos escapamos seguidos de una nube de motoristas detrás de nosotros. Les doy paso para intentar luego seguir su ritmo pero sigo muy verde, bueno con paciencia. Llegamos a Sitges y todos paran en la gasolinera que se usa como punto de reunión, todos menos nosotros que aprovechamos que no hay tráfico para continuar hacia Tarragona para ir almorzar. Ahora sí que es otra cosa, una carretera más amplia y curvas más abiertas que son más de mi gusto. Llegamos por fin al lugar donde nos espera una buena costillada que es mano de santo para quitarnos el frio. La idea era almorzar y volver para casa pero nos vamos animando y decidimos ir a comer unos caracoles en Ponts. Qué buena idea, un tramo de carretera maravilloso el cual no recordaba. Nos presentamos en el susodicho pueblo en un tris. Vaya caracoles que maravilla.
Ya con el estomago a punto de reventar decidimos volver ya para casa, que por esas zonas la humedad es abundante y no queremos sustos en la carretera. Y así y sin ningún sobresalto llegamos a casa. Es el fin de un día perfecto; un día el cual llevaba mucho tiempo anhelando. Me queda mucho por practicar para coger el feeling con mi nena, pero poco a poco. El domingo que viene probaremos de nuevo… pero eso es otra historia.
Publicado por ducatrx, el 26/03/2008 a las 19:23
Danos tu opinión
